DUNNING-KRUGER: EL FANTASMA EN LA CALLE MONEDA

“Deformes conformes
con las reformas y falsos informes
obtienen mansiones enormes
y tienen la ignorancia suficiente
para ignorar a la otra gente
y luego insultar al indigente”

Cevlade – El lamento del pueblo

Un profesor de la Universidad Diego Portales, cuyo nombre prefiero no recordar, me contó que trabajó brevemente con Sebastián Piñera en preparación a la campaña de lo que sería su primer gobierno. Para eso, contrató a este experto en argumentación, alguien que le pudiera ayudar a organizar y mejorar sus discursos, para poder exponerlos de manera sólida y evitar posibles trampas, caídas, o falacias que pudieran ser blancos fáciles para sus adversarios en esas elecciones.

Sebastián entonces leía le leía a este académico las cosas que tenía escritas y, cuando no eran interrumpidos por una Cecilia Morel whisky-en-mano, el profesor le iba haciendo correcciones a las que Sebastián respondía una y otra vez “Ok, pero esto lo voy a dejar así no mas”, frecuentemente bajo excusas del tipo “no… si yo sé de estas cosas” o “yo sé lo que le gusta escuchar a la gente”. Comprensiblemente, la frustración del asesor fue tanta que esa colaboración fue de corta vida, aunque los incentivos monetarios fueran jugosos, por decir lo menos.

Esta historia se me aparece una y otra vez en la cabeza, en cada oportunidad que el presidente realiza otra de sus “desafortunadas” declaraciones o acciones. Desde cosas pequeñas como andar trayendo el papel de los mineros, hasta las imperdonables declaraciones en el marco de la promulgación de la ley que tipifica el femicidio en el pololeo (“Ley Gabriela”).

¿Cual es la naturaleza de la porfía de este presidente? ¿Será simplemente tarado, o hay algo más? ¿Será casualidad también que muchos ingenieros comerciales se sienten capaces de dirigir instituciones o hablar de fenómenos de los que no tienen idea (hospitales, escuelas, ministerios, países, etc), pero que lo hacen con toda seguridad y propiedad? La verdad no tengo idea, y sería irresponsable de mi parte el decir que tengo una respuesta a un fenómeno que tiene tantas aristas, pero también me la juego por que al menos una de esas aristas tiene que ver con el Efecto Dunning Kruger.

“Específicamente, para cualquier habilidad, algunas personas tienen mayor expertise y otras tienen menos, algunas mucha menos. ¿Qué pasa con aquellas personas con menores niveles de expertise? Son capaces de verlo o reconocerlo? De acuerdo con el argumento aquí presentado, las personas con déficits sustanciales en su conocimientos o habilidades parecerían no ser capaces de reconocer/ver tales deficiencias. A pesar de potencialmente cometer error tras error, ellos tienden a creer que lo están haciendo adecuadamente. En resumen, aquellos que son incompetentes, a falta de una mejor palabra, tienen poco insight acerca de su incompetencia – afirmación que ha llegado a ser conocida como el efecto Dunning-Kruger.”

(Kruger & Dunning, 1999)

En esencia, el Efecto Dunning-Kruger nos dice que mientras menos sabemos de un tema, más invisible es para nosotros nuestra propia ignorancia respecto de ese tema, y como consecuencia, tenemos más confianza en nuestras opiniones y perspectivas de  esos temas y somos peores para evaluarlas

No es de sorprenderse entonces que nos encontremos con todas esas declaraciones que ya conocemos: “Levántense más temprano si quieren que el metro les salga barato más barato” “tenemos el mejor sistema de salud del universo” “dúchese más corto para ahorrar agua” “elijan vivir sano”. Y no dudo que detrás de muchas de estas declaraciones hay cálculos políticos, e incluso una moderada consciencia de que están emitiendo declaraciones poco afortunadas, pero como ya hemos visto por el descontento y las reacciones que generaron, probablemente estos políticos no son capaces de entender lo violentas y escandalosas que resultan para nosotros, los ciudadanos de a pie. Es cosa de escuchar el “nadie lo vio venir”. Mentira, mucha gente lo vio venir, lo que pasa es que, para la clase política, su propia ignorancia (o “falta de calle”) le es invisible.

Y nosotros?

Volviendo la mirada a nosotros mismos, una investigación del 2018 (Anson, 2018) que observa los efectos del Dunning-Kruger en el ámbito del conocimiento político, tuvo un par de hallazgos interesantes. Primero, se observó el efecto Dunning-Kruger en el conocimiento político, o sea que personas con bajos niveles de conocimiento político tienen altos niveles de confianza en sus opiniones y conclusiones.

Pero la segunda conclusión me parece algo mucho más interesante para el debate actual. Se encontró que las personas son eficientes en encontrar señales que indican las afiliaciones políticas, como “izquierda-derecha”, “Zurdo-Facho”, “Tangananica-Tangananá”. Y que las personas son buenas en encontrar a quienes piensan igual que ellos, sus pares políticos, y que en general juzgan a sus pares como mejor informados y con mayor sabiduría política que sus “contrincantes”.

(Obviamente estos estudios no son perfectos, y es difícil disociar distintos fenómenos y sesgos, además de testear personas en ambientes que no sean artificiales. Sumémosle a eso la gran cantidad de decisiones que se toman al hacer análisis estadísticos.)

Cual es la moraleja entonces?

Al menos para nosotros, como siempre, una lección de cautela y humildad intelectual. Probablemente hay muchas cosas que no sabemos que no estamos viendo, y deberíamos adaptar nuestros discursos acordemente. Un poquito menos de confianza en nuestras opiniones no nos haría mal. Ahora, si se encuentran con un interlocutor que ustedes creen que tiene sobre-confianza en sus opiniones, lo primero que les puedo sugerir es paciencia (que es fácil para mi decir, pero los que me conocen saben que me cuesta practicar). Es intentar mostrar lo mas amablemente posible donde pueden estar los hoyos de conocimiento en las opiniones emitidas, e intentar lentamente complejizar las opiniones, ir añadiendo más datos, aristas, perspectivas, etc.

Con respecto a los políticos y presidentes…ojala tuviéramos una solución a esta pesadilla.

Referencias

Anson, I. G. (2018). Partisanship, political knowledge, and the Dunning‐Kruger effect. Political Psychology, 39(5), 1173-1192. doi:10.1111/pops.12490

Dunning, D. (2011). The dunning-kruger effect: On being ignorant of one’s own ignorance. doi:10.1016/B978-0-12-385522-0.00005-6

Schlösser, D., Dunning, D., Johnson L, K., & Kruger, J. (2013). Journal of economic psychology. Retrieved from http://www.sciencedirect.com/science/journal/01674870


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