Racionalidad Ltda.

Cuántas veces nos preguntamos “¿Por qué siempre dejé esto para ultima hora?” “¿Por qué la gente hace fila cuando tiene asientos numerados?”, o “¿Por qué me sigo gastando el sueldo en libros el dia que me pagan?”. La razon es la misma por la que fallan los llamados del gobierno al buen criterio,o por qué hay tantos que insisten en hacer carretes durante la pandemia: porque no somos completamente racionales.

Recapitulemos un poco, ¿de dónde viene esta idea?. Sin necesidad de volver a los griegos o a la ilustración -ambos, periodos donde la racionalidad ocupa una posición importante- la expectativa de un comportamiento racional consistente, como base para politicas publicas, se puede trazar a los modelos económicos.

El supuesto a la base es que si las personas cuentan con toda la información relevante para un caso, van a ser capaces de tomar la decisión más racional, de manera consistente con sus preferencias el 100% de las veces, porque quién preferiria algo que no le gusta o que le hace algun daño a algo que le es benficioso(“Dijo arturo mientras consumia su décimo café del dia”). Estas ideas de la Teoria de la Eleccion racional son populares en el mundo económico porque esta simplificación de la conducta permite generar modelos de comportamiento -en general de consumo- que ayudan a tomar decisiones en base a estas predicciones de cómo se comportan los individuos, y el mercado.

Entonces, por ejemplo, si prefiero comer pizza a comer hamburguesas, comer hamburguesas a papas fritas, y prefiero comer papas fritas a enfrentar los problemas de mi trabajo, entonces puedo predecir que dada la opción de enfrentar los problemas de mi trabajo o comer pizza, voy a elegir comer pizza siempre. Este es un ejemplo del axioma de transitividad, es una de las partes de la teoría de la elección racional. Entonces si cuento con suficiente información de las preferencias de las personas, puedo hacerme una buena idea sobre los comportamientos del mercado.

La pregunta entonces es, ¿es este un buen modelo de comportamiento humano? No. ¿Es útil para hacer predicciones económicas? A veces. ¿Es útil para pensar políticas públicas de prevención y salud? Rotundo no, porque lo más razonable es trabajar con un modelo descriptivo de la conducta, que nos indique mejor cómo es que la gente se comporta en general. Y bueno, es cosa de ver cómo nos autosaboteamos procrastinando todos nuestros proyectos, para saber que no siempre tomamos el camino más racional para hacer las cosas.

¿Entero irracionales?

¿Somos entonces, completamente irracionales? Tampoco. Daniel Kahneman y Amos Tversky proponen otro modelo para pensar cómo las personas procesan la información y toman decisiones. Hablamos de esto en otros posts y episodios de sinsentido común, pero las ideas base son que todo lo que nos pasa es procesado por dos canales de información conocidos como sistema 1 y sistema 2. El sistema 1 es rápido, paralelo, emocional y lleva a cabo sus operaciones sin esfuerzo. El sistema 2 es secuencial, más lento, aplica racionalidad, pero utilizarlo trae una gran carga cognitiva.

Por ejemplo, si un amigo o amiga te pega una cachetada de la nada mientras conversan, el sistema 1 sería el responsable de esas sensaciones de sorpresa y enojo que aparecen rápidamente, que evalúa esa situación como “poco deseable” y exclama “Qué vainas te ocurre, amigo?!”. Cuando tu amig@ te responde que tenías una araña de rincón en la mejilla, tu sistema 2 comienza a evaluar la evidencia, toma en cuenta la explicación, y es capaz de cambiar la respuesta inicial a una más favorable.

Estas ideas exponen una de las fallas más básicas de la teoría de la elección racional. La clave está en el concepto de carga cognitiva. La teoría de la elección racional pierde de vista que somos seres biológicos con recursos limitados, necesitamos comer y dormir para poder ejercer las facultades del sistema 2, además de la capacidad de prestar atención a información visual y semántica (asociadas al bucle fonológico y el sketchpad visual). La atención y la energia de la que disponemos para hacer esfuerzos mentales son limitados.

Predeciblemente Irracionales

Es por eso que a modelos de comportamiento como los de Kahneman, les llaman modelos de racionalidad limitada. Ahora, ¿es la irracionalidad un factor caótico imposible de predecir? Dan Ariely diría que no. En su libro “Predeciblemente irracionales” (al espanol traducido con nombre de novela erótica “Las trampas del deseo”), Ariely nos describe situaciones y motivos en los que nuestra racionalidad nos falla. No las voy a cubrir todas, simplemente comentar un par que ilustran 2 puntos: 1) que nuestra racionalidad nos falla sin que lo sepamos, y 2) que también a veces nos falla porque nosotros la torcemos más conscientemente.

Experimento 1) La influencia de la calentura:

Este experimento es sobre toma de decisiones y arousal, o sea calentura. Se le administró a estudiantes varones de pre-grado en Berkeley (si, una muestra WEIRD) un cuestionario sobre Preferencias y conductas sexuales, por ejemplo si consideraban zapatos de mujeres como atractivos, cual era probabilidad de que tuvieran sexo sin protección, o si les excitaba ver sábado gigante. El cuestionario era aplicado en “frío”. 3 meses después, el cuestionario era aplicado a la misma muestra, pero esta vez se les pedía contestar las preguntas mientras se mantenían en un estado cercano al clímax sexual(si quiere más detalles, puede revisar el libro o paper). Lo que encontraron, era que en general estos hombres (presumiblemente blancos y heterosexuales), tenían preferencias distintas cuando estaban “activados”, y que era más probable que siguieran conductas de sexo no seguro, u otros actos impulsivos(como esa ultima compra de la que hiciste pero no le cuentas a nadie)

Experimento 2) Probablemente procrastinando:

Todos procrastinamos. Desde yo mientras escribo este artículo viendo twitter, hasta los honorables del senado que no van nunca. Todos sabemos que procrastinar no hace nada más que dañar nuestro flujo de trabajo y empeorar las cosas para el Yo del futuro. Pero incluso sabiendo que la procrastinacion nos hace mal y que lo razonable seria trabajar, siempre preferimosver el siguiente capitulo de “la casa de papel”.

¿Cómo podemos controlar nuestra procrastinación? Ariely practicó la siguiente experiencia: En un ramo donde se tenía que entregar 3 ensayos escritos, le impuso al curso “X” metas y fechas de entrega; al curso “Y” les permitió auto-imponerse fechas de entrega que tenían que registrar con él y cumplir; al curso “Z” les dejo la libertad de entregar cuando quisieran con completa flexibilidad.

¿Que creen que ocurrió? El hallazgo más importante (al menos para mi), es que las personas con las metas/deadlines impuestas por el profesor y las autoimpuestas, les iba mejor que las personas que tenían completa flexibilidad. ¿Por que pasa esto? Las explicaciones pueden ser muchas, pero al menos el argumento que construye Ariely es doble: por un lado, somos muy malos pensando en el futuro, por lo que tendemos a sobreestimar la cantidad de tiempo libre que tendremos después. Por el otro lado, también tenemos problemas con nuestro ciclos de recompensa, y tendemos a preferir actividades que nos dan gratificaciones inmediatas, a las actividades que nos recompensan a medianos o largos plazos (por eso es que las únicas calugas que saco son las de la bolsa ambrosoli).

Experimento 3) Si un árbol hace trampa y no hay nadie para verlo, ¿hizo trampa realmente?

Hasta ahora hemos hablado de casos en los que nuestra racionalidad nos falla, sin que estemos muy al tanto. Pero ¿qué hay de las veces en que nos cuenteamos a nosotros mismos como si fuéramos el mejor sofista de la polis?. En este experimento, Ariely ofrece una suma 10 centavos por cada pregunta contestada de manera correcta en un cuestionario de alrededor de 50 preguntas, para hacerlo se les entregaba a los participantes el cuestionario de selección múltiple, una hoja de respuestas de borrador, y otra hora de respuestas definitiva que era la que debían entregar al final a un evaluador.

Las variaciones entre los distintos grupos eran las siguientes: el primero, simplemente hacia la tarea. A un segundo grupo, se le entregaba lo mismo que al primero, pero en su hoja de respuestas de borrador, habían respuestas borroneadas (que eran las correctas). Las condiciones del tercer grupo eran las mismas, solo que antes de entregar la hoja de respuestas, debían romper la hoja de borrador. Al último grupo, se le indico solamente contar cuántas preguntas tenía correctas al final y sacar sus ganancias de un tarro, sin mostrarle ninguna hoja de respuestas a nadie.

Cuento corto, cuando comparamos los puntajes de los grupos, los que tenían la oportunidad de hacer trampa(los 3 últimos grupos), lo hacen. Más adelante en el libro, hacen una variante donde en vez de pagar con dinero real, pagaban con fichas que se cambiaban por dinero al final de la sesión.

“El contexto de nuestro carácter” es el título que Ariely le da a los capítulos donde describe esos experimentos, y creo que le va de perilla. Porque en general tendemos a creer que tenemos el mismo comportamiento moral en todas las situaciones, sin embargo, lo que estos experimentos nos dicen de nosotros mismos, es que hay un par de variables contextuales que si moderan nuestro comportamiento. Por otra parte, rara vez nosotros admitimos hacer algo malo o deshonesto sin ponerle algún calificativo, o explicarlo de alguna forma. Aquí es donde entran en juego las distintas racionalizaciones o “auto cuentos” que se hace uno mismo, que en general están tenidos por nuestras motivaciones. Si queremos comer, no nos cuesta nada inventor una excusa, tampoco nos cuesta inventor excusas para no trabajar, o para justificar esa última mentira que hiciste.


Raya para la suma

¿Cuáles serian entonces las moralejas de estas historias? Lo mas obvio, es que no somos seres completamenta racionales, y que esta bien. Pero que debemos tener cuidado de caer en las trampas del deseo, en los momentos o situaciones que consideremos relevantes. El pensamiento crítico aqui es la auto-defensa que mas recomendamos.

Recomendaciones mas especificas:

Para los gobiernos, escuchar las recomendaciones de los expertos en las ciencias comportamentales y sociales, cuando esten pensando sus políticas públicas. Uno creería que para un gobierno que se jacta de ser técnico y hacer la pega, escuchar a los profesionales del área no debería ser tan difícil, aunque mas que gobierno, parecen la sociedad Racionalidad Ltda.

Para nosotros quedan un par de lecciones mas de los experimentos. Del 3, que entendamos que los contextos si afectan esos principios morales que consideramos tan solidos en nosotros mismos, y que debemos resguardarnos o poner seguros para evitar fallar en las situaciones que mas nos importan. Del experimento 2, Que no basta con saber que la procrastinacion impacta negativamente nuestro trabajo, auto establecernos limites nos ayuda a prevenir malos calculos sobre la disponibilidad de nuestro tiempo (quiza un eso inteligente de sesgo de anclaje). Del experimento 1, que tal vez no deberiamos tener abiertos amazon y pornhub al mismo tiempo.

PD: Claramente los experimentos de Ariely, a estas alturas están un poco añejos, y aunque todavía nos dicen cosas interesantes, sí hay que mirarlos con ventaja que nos da poder mirar para atrás. Agradezco desde ya, cualquier corrección o precisión que me puedan hacer. Espero hayan disfrutado de este artículo.

Referencias

Ariely, D. (2010). Predictably irrational (Rev. and expanded ed., 1. Harper Perennial ed. ed.). New York [u.a.]: Harper Perennial.

Ariely, D., & Loewenstein, G. (2006). The heat of the moment: The effect of sexual arousal on sexual decision making. Journal of Behavioral Decision Making, 19(2), 87-98. doi:10.1002/bdm.501

Baddeley, A., Gathercole, S., & Papagno, C. (1998). The phonological loop as a language learning device. Psychological Review, 105(1), 158-173. doi:10.1037//0033-295X.105.1.158

Henrich, J., Heine, S. & Norenzayan, A. Most people are not WEIRD. Nature 466, 29 (2010). https://doi.org/10.1038/466029a

Kruley, P., Sciama, S.C. & Glenberg, A.M. On-line processing of textual illustrations in the visuospatial sketchpad: Evidence from dual-task studies. Mem Cogn 22, 261–272 (1994). https://doi.org/10.3758/BF03200853

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